martes, 8 de agosto de 2017

DIÁLOGOS CON PANCHO VILLA





José de Cádiz


"Imaginar es ver lo que no está ahí".  Confucio.


José Doroteo Arango Arámbula, es una figura emblemática de la revolución mexicana de 1910.  El alias de Pancho Villa lo convirtió en un icono del valor y estrategia militar.  De origen humilde nunca tuvo oportunidad de ir a la escuela.  Huérfano de padre tuvo que hacerse cargo de su madre y 4 hermanos.


Cuando su hermana menor fue ultrajada por un hacendado Doroteo lo mató volviéndose un prófugo. Escapa a la Sierra madre donde se une a una gavilla de roba vacas.  Ahí decide cambiarse el nombre para confundir al gobierno: Francisco Villa.  La vida en las montañas es difícil y había que robar.



Convertido en un bandolero que ayudaba a los pobres estalla la revolución mexicana encabezada por Francisco I Madero.  Villa era una figura muy popular en Chihuahua.  El gobernador, Abrahán Gonzales, lo invita a integrarse a “la bola”. Había llegado el momento de luchar por un ideal, la caída de Porfirio Díaz, con 30 años en la presidencia.


Como general de la División del Norte fue implacable con el enemigo.  En 1913 fue gobernador interino de Chihuahua donde destacó por su sentido humanitario abaratando el costo de la vida.  La gente lo llegó a querer y respetar volviéndolo un ídolo por sus hazañas.  Su carisma indiscutible iba a la par con su valor.




Pancho Villa, no bebía ni fumaba pero tenía 2 maneras de divertirse: El baile y las mujeres.  Cuando llegaba a una población preguntaba: ¿Hay alguna boda por aquí? Obviamente le sobraban invitaciones y muchachas para bailar.   Podía pasar todo el día y la noche danzando con la música de viento.  En algún momento se llevaba sus parejas  a la cama.  Cuando alguna se le resistía, simplemente se casaba con ella.  “Si ellas quieren boda, pues hay que complacerlas”, decía a sus subalternos.



María Conesa, era una famosa cantante de zarzuela de la época.  Pancho Villa tomó la ciudad de México, en 1914,  y la quiso conocer en el Teatro Principal.  Le habían hablado maravillas de “La gatita blanca”, bailaba y cantaba graciosamente.   Tenía la intención de llevársela a la cama.  Al final del show la abordó e invitó a su guarnición. Esa noche sucedieron muchas cosas.




"El centauro del norte" se casó en 23 ocasiones y tuvo infinidad de amantes.  Numerosos hijos que al final de la contienda se llevó a su hacienda de Canutillo donde les dio estudios o los puso a trabajar.  Nunca vivió con sus esposas más de 2 meses.  La revolución lo reclamaba en los campos de batalla.

“No tengo suficiente educación para ser presidente de México”, dijo al escritor John Reed en una entrevista.  Por supuesto le sobraban méritos y madera de estadista porque tenía lo que no tienen los presidentes actuales: Amor a la patria y a la democracia; justicia y afán de independencia de los EE. UU.




Vamos a tratar de penetrar en la mentalidad del gran revolucionario en una entrevista imaginaria para saber lo que opinaría "El centauro" del pasado y presente de esta tierra que lo vio nacer.  Viajaremos a través del tiempo y el espacio. Lo abordaremos en el limbo de los héroes donde sin duda se encuentra. 

Hay un sol maravilloso con un cielo despejado.  Me sorprendo encontrar al caudillo arando la tierra. Detiene su actividad cuando lo saludo y me mira directamente.  Pregunta:

--¿Qué deseas huerco?

--¡Mi general Villa! ¿Tendría inconveniente en platicar un ratito conmigo?

--Para nada, mi´jo, estoy para servirte.  Pero vayámonos a sentar junto a ese árbol. El sol está que arde y Ud. no está nada requemado. 

Nos sentamos cómodamente en el verde pasto.  Observo su complexión robusta.  Una sonrisa de blancos dientes enmarca su rostro franco.  Sus manos grandes y piernas bien proporcionadas.  Su pantalón raído no puede ocultar un par de grandes testículos.  Recordé las palabras de José Vasconcelos: “Pancho Villa es el hombre más valiente de la tierra”.  ¿Qué relación guardan los genitales y el temperamento? Me pregunto.



--Y bien mi general,  Ud. lucho contra la tiranía de Porfirio Díaz, ¿siendo un forajido cómo es que se integró a la revolución?

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