sábado, 26 de agosto de 2017

DIÁLOGOS CON PANCHO VILLA 2




José de Cádiz


Vamos a tratar de penetrar en la mentalidad del gran revolucionario en una entrevista imaginaria para saber lo que opinaría “El centauro” del pasado y presente de esta tierra que lo vio nacer.  Viajaremos a través del tiempo y el espacio. Lo abordaremos en el limbo de los héroes donde sin duda se encuentra. 

Hay un sol maravilloso con un cielo despejado.  Me sorprendo encontrar al caudillo arando la tierra. Detiene su actividad cuando lo saludo y me mira directamente.  Pregunta:

--¿Qué deseas huerco?

--¡Mi general Villa! ¿Tendría inconveniente en platicar un ratito conmigo?

--Para nada, mi´jo, estoy para servirte.  Pero vayámonos a sentar junto a ese árbol. El sol está que arde y Ud. no está nada requemado.
 
Nos sentamos cómodamente en el verde pasto.  Observo su complexión robusta.  Una sonrisa de blancos dientes enmarca su rostro franco.  Sus manos grandes y piernas bien proporcionadas.  Su pantalón raído no puede ocultar un par de grandes testículos.  Recordé las palabras de José Vasconcelos: “Pancho Villa es el hombre más valiente de la tierra”.  ¿Qué relación guardan los genitales y el temperamento? Me pregunto.

--Y bien mi general,  Ud. lucho contra la tiranía de Porfirio Díaz. ¿Siendo un forajido cómo es qué se integró a la revolución?

--¡Caramba! No sé ni por dónde empezar.  Nunca fui a la escuela por ser pobre.  Mi padre murió y quedé a cargo de mis hermanos.  Me convertí en prófugo de la justicia y anduve a salto de mata en las montañas de Durango.  Ahí conocí a una gavilla de asaltantes. Yo era un adolescente, un día participé en una redada de caballos y con el dinero ganado fui a ver a mi madre.  Para mi sorpresa no quiso recibirme nada.  Mi madrecita presentía que yo andaba en malos pasos.

--Cuentan que mucho antes fue un pequeño comerciante que andaba de pueblo en pueblo en Durango.

--Sí, es verdad, pedía fiado en una tienda de San Juan del río y me iba a vender azúcar, sal, velas,  harina, etc.  También vendía leña con mis hermanitos.  La vida del pobre es dura.

--¿Quién lo integró a la revolución?

--Yo tenía contactos en Chihuahua con diversos comerciantes.  Proliferaban los grupos anti reeleccionistas en contra del porfiriato.  Era muy popular y hasta me compusieron corridos.  Dejé de ser un bandolero y me levanté en armas con 2 mil hombres.   En poco tiempo le partimos su madre a Porfirio Díaz.




--Oiga, pero Madero cuando ganó la presidencia no cumplió con el Plan de San Luis que prometía a los campesinos la devolución de sus tierras.  ¿Se retractó don Pancho Madero?

--Tenía temor de una contra revolución conservadora.  Empresarios y hacendados estaban furiosos contra él.   Panchito navegaba entre dos fuegos.   Por un lado la aristocracia porfirista suspirando antiguos privilegios y por el otro los zapatistas exigiendo tierras.
 
--¿No será que Madero se sentía más identificado con la oligarquía financiera a la que el mismo pertenecía?  Él nunca fue pobre y su familia eran terratenientes.  Inclusive, los generales Emiliano Zapata, y Pascual Orosco lo acusaron de traidor.  Sólo Ud. le fue fiel toda la vida.

--Panchito era un pacifista y andaba metido en eso del espiritismo.  Pertenecía a un colectivo que se comunicaba con los difuntos. Estaba en contra de matar gente.  Pero las sublevaciones no se hacen con apapachos.  Una revolución que transige es una revolución perdida.

--Y para colmo nombró jefe del ejército a un militar abiertamente porfirista como Victoriano Huerta. Que después lo traicionó en “La decena trágica”.  ¿Cómo pudo confiar Madero en un aliado de Porfirio Díaz?

--¡Se pasó de pendejo Panchito!  Ya le habían sugerido que eliminara a todos sus oponentes y no lo quiso hacer.  Peor aún, a mí me puso bajo las órdenes de Huerta.  Este cabrón me enemistó con Pascual Orosco y Emiliano Zapata.  Madero confiaba ciegamente en él.

--¿No será que Pancho Madero coqueteaba con la aristocracia porfiriana?  No quería un verdadero cambio y sólo leves reformas.  Le costaba renunciar a sus privilegios de hombre rico. Los políticos suelen ser oportunistas y convenencieros.

--Fíjate que no había pensado en eso, pero tienes razón, eso pudo ser.  En tal caso le costó la presidencia y la vida.

--¿Qué papel jugó EE.UU en la traición a Francisco I. Madero?

Pancho Villa rojo de ira contesta:

--¡Esos hijos de puta fueron los causantes de su caída!  En la embajada gringa se fraguó todo el plan.  El presidente Woodrow Wilson ordenó a Heny Lane Wilson que se aliara con Félix Díaz y Victoriano Huerta para eliminar a Panchito.  Estaban furiosos porque le había aumentado 2 centavos al barril de petróleo a la “Standar Oil”.

--¡Ah Caray!  ¡O sea que el petróleo ya era el gran negocio!  Por cierto las refinerías estaban en manos gringas. ¿Podríamos decir que los norteamericanos torcieron el camino de nuestra democracia?

--Ni más ni menos.  Nuestra lucha libertaria fue interrumpida por ellos.  Tenemos la desgracia de ser vecinos de USA.  En 1848 nos despojaron de la mitad de nuestro territorio en una guerra alevosa e injusta.




--¿A la caída de Victoriano Huerta también apoyaron a Venustiano Carranza?

--Sólo mientras les convenía. Al presidente Carranza se le ocurrió traer capital inglés y alemán y entonces lo mandaron fusilar.   Utilizando para ello a 2 traidores generales: Álvaro Obregón, y Plutarco Elías Calles, que eran agentes encubiertos de la CÍA.

--¡Agentes encubiertos de la CÍA!  ¿O sea que este par de rufianes estaban al servicio de La casa blanca?

--Como lo estás oyendo.  Cuando ataqué Columbus en EE.UU  y expulsé a los gringos de Chihuahua se convirtieron en mis peores enemigos.  Entonces el presidente Wilson mandó al general J. Pershing para atraparme.  ¡Pero conmigo se la pelaron y logré escabullírmeles!

--¿A Emiliano Zapata quién lo mandó asesinar?

--Los mismos Álvaro Obregón, y Plutarco Elías calles.  Decidieron eliminar a balazos su demanda de “Tierra y Libertad”.  Le tendieron una trampa con Jesús N. Guajardo en Chinameca.  Luego se autonombraron “herederos de la revolución”.  ¡Cuánta infamia de este par de gusanos!

--Cuando Ud. tomó la Cd. De México, en 1914, apresó y condenó a muerte a Álvaro Obregón, pero luego  lo indultó.  No obstante, Obregón lo derrotó más tarde en Celaya, Guanajuato.  Qué triste paradoja del perdón, ¿no le parece?



--Me cuesta un huevo aceptarlo pero así es.  Me arrepiento de no haberle partido su madre a ese manco desgraciado.  Mi esposa Luz Corral me dijo que no era conveniente eliminarlo.  Hubo cartas de protesta en los periódicos.  ¡Qué caro pagué mi error!

--En 1920, Ud. depuso las armas en  el Convenio de Sabinas, con el presidente Adolfo de la huerta, y se dedicaba a trabajar en su hacienda de Canutillo.  ¿Quién lo mandó asesinar posteriormente en Parral, Chihuahua?

--Fue otro acuerdo entre Obregón y Calles  con empresarios norteamericanos.  Temían que me levantara en armas nuevamente.   Cuando ya trabajaba yo tranquilamente en el campo. Repartí tierras a mis muchachos y fundamos varias escuelas.  Me emboscaron y terminaron con mi proyecto.



--¿Es verdad que Elías Calles fue el artífice del gran fraude contra José Vasconcelos en 1929?

--¡Por supuesto pero la historia oficial no lo dice!  Vasconcelos arrasó como candidato presidencial apoyándolo estudiantes, intelectuales,  y el pueblo en general.  Elías Calles masacró a sus simpatizantes en mítines.  Luego alteró resultados en las urnas.  Fundó el PNR llamado más tarde Partido Revolucionario Institucional (PRI).  Después de 90 años siguen gobernando a México a través de sucesivos fraudes.
 
--¿Qué podemos hacer para frenar el imperialismo norteamericano?

--Mira, esos cabrones han avasallado a la mayoría de los países.  Los mexicanos deben unirse con Ecuador, Bolivia, Venezuela, Rusia, China, Polonia, Cuba, Iraq, Corea del Norte, y todos los enemigos de USA.  No teman al coloso del norte. Los gigantes también tienen sus puntos vulnerables.  Un país enajenado por las drogas no puede seguir siendo una potencia.

--Por lo visto Ud. está al tanto de lo que acontece en la tierra.  ¿Se puede observar todo desde el cielo?

--Absolutamente, pero ya no podemos materializarnos.  El mundo de los muertos y los vivos solo cambia de dimensión, ¿acaso no estás platicando conmigo? Me desespero no poder regresar a mi patria para ajustarles cuentas a esos traidores desdichados que han vendido a México. Empezaría por diputados y senadores.

---EE.UU despojó a México de Texas, Nuevo México, y California, entre otros estados.  Ahora dice Donal Trump que los mexicanos los estamos invadiendo.  ¿Quién está invadiendo a quién general Villa?



--Son ellos los invasores.  Los mexicanos están en su propia tierra.  Norteamérica se apropió nuevamente de nuestro petróleo gracias a esos hijos de puta como Vicente Fox, Felipe Calderón, y Enrique Peña Nieto.

¿Qué haría Pancho Villa si los tuviera en sus manos?

Con semblante endurecido “El centauro” responde:

--Colgaría de los huevos a Vicente Fox y lo exhibiría en el árbol más alto de Chapultepec.   A Carlos Salinas de Gortari lo lanzaría atado al mar desde un avión.   A Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto los quemaría vivos en el zócalo de la capital.  No me explico por qué siguen tan campantes.   ¿Cuándo nacerá otro revolucionario como yo o Emiliano Zapata?  Pero de la justicia divina no podrán escapar.

--¿No me diga que Ud. cree en Dios general Villa?



--¿Y por qué no había de creer?  El que haya tomado las armas para luchar por mi patria no me convirtió en ateo.  Mi madrecita me dio una formación cristiana.

--Dígame,  ¿por qué se enemistó con los generales Pascual Orozco y Emiliano Zapata?

--Ellos dejaron de apoyar a Madero cuando les negó las tierras.  Yo le tenía mucha fe a Panchito y preferí esperar un poco.

--Pero Ud. luchó contra Pascual Orozco, inclusive lo derrotó en Fresnillo, Zacatecas.  ¿Por qué si defendían la misma causa?

--Porque Victoriano Huerta me lo ordenó.  Me di cuenta de la jugada y lo mandé a la chingada.  Me rebelé y me mandó fusilar.  Gustavo Madero me indultó enviándome a la prisión de Lecumberri.  Luego me cambiaron a la de Tlatelolco de donde me escapé.



--Muchos pensamos que el fracaso de la revolución fue por la división de sus dirigentes.  Los mexicanos tienden tendencia a la dispersión por desacuerdos.  Los partidos de izquierda están completamente divididos. Sus enemigos dijeron: “Divídelos y vencerás”.  ¿Si se hubieran mantenido unidos los hubieran derrotado?

--No lo creo. Pero es demasiado tarde para remediar la situación.  Los caudillos éramos iletrados.  Sólo contábamos con nuestra carabina y un gran corazón.

--Los grandes guerreros bíblicos ganaban sus batallas utilizando también la oración y la fe.  Moisés, Josué, David, etc confiaban totalmente en Dios quien los libró de calamidades y enemigos.  ¿No será que a ustedes les faltó la fortaleza de la fe?

--Puede ser.  En su momento nadie nos habló de eso.  Yo aprendí a leer y escribir en la cárcel de Tlatelolco. Nunca leía la Biblia.  Y creo que los demás generales tampoco. 

--¿En la Convención de Aguas Calientes, de 1917,  no llegaron a ningún acuerdo?




--Pues, sí, pero Obregón no estuvo de acuerdo con la destitución del presidente Carranza.  Trasladaron la presidencia a Veracruz y desde ahí nos atacaron.  Este farsante que llegó a ser presidente me derrotó con armamento moderno traído de EE. UU.  Utilizaron maquinaria blindada, binoculares,  y hasta reflectores.  Zapata, y Orozco, luchaban por separado.

--Cuéntenos su romance con “la gatita blanca”.  ¿Qué tal estuvo el revolcón?

--¡Jajaja! ¡Qué huerco tan preguntón!  Yo prefiero a mis prietitas de carnes macizas.  María Conesa, es simpática, muy chula y platicadora.  Me invitó a comer a un lujoso restaurante y enseñó a comer con cubiertos.  Quiso que brindáramos con champaña  “por el placer de habernos conocido”.  Más tarde me llevó en su auto a dormir a su casa.  ¡Pero la verdad estaba muy usada “la gatita blanca”!



--¿Qué prefería Ud., como revolucionario, el baile o una belleza en su cama?

--¡Jijo del “máiz” me la pones muy difícil! Pero si hay que escoger prefería echarme 5 palos en una noche con alguna de mis mujeres.

--¿Tanto así mi General?

--Pregúntale a cualquiera de mis esposas. 




--Bueno, pasando a otra cosa, me dijeron qué quiso ser estrella de Hollywood y lo convencieron para filmar sus batallas.  ¿Es verdad eso?

--¡Caray pues me pagaron muy bien!  Filmamos dos o tres documentales que fueron exhibidos en Nueva York y otras partes del mundo. Después se olvidaron de mí.

--Un placer compartir con Ud. general Villa.

--Muy agradecido por venir a visitarme.  Hacía mucho que no me hacían entrevistas.  John Reed y Mariano Azuela platicaban mucho conmigo. Dile a mi México lindo que por favor sigan luchando.  No pierdan las esperanzas porque pronto vendrá un cambio.  Una III guerra mundial redefinirá la historia.  México está llamado a ser una gran potencia.

El “centauro” se paró y me dio un abrazo tan fuerte que casi me corta la respiración.  Enseguida me invitó a beber un jarro de agua fría.  Su aspecto noble denota al auténtico revolucionario.  Me despedí y emprendí  el camino de regreso a mi patria sumido en profundas reflexiones.







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