lunes, 16 de noviembre de 2015

¡QUE NO CANTE EL CISNE!






“Amo el canto del cenzontle
pájaro de las cuatrocientas voces
amo el color del jade
y el enervante perfume de las flores
pero más amo a mi hermano: el hombre”. 
Netzahualcóyotl.


José de Cádiz



Siempre he pensado que los mexicanos tenemos alma de poetas. Lo llevamos en la sangre muy arraigada en nuestro corazón y pensamientos. Algunos tan excelsos como aquel rey de Texcoco.  Ahora bien, ¿qué es la poesía? Es el don de tocar el corazón transformando nuestros sentimientos y emociones. Si una poesía no te conmueve no es tal cosa.

Por supuesto, nuestros ancestros, llámense Mayas, Aztecas, Olmecas, o Teotihuacanos, eran culturas cósmicas altamente evolucionadas que tenían como figuras arquetípicas de su filosofía a los cinco elementos de la naturaleza: tierra, agua, aire, fuego y... éter.  Las ciencias naturales solo reconocen cuatro.

Los Dioses de esas civilizaciones eran la fertilidad, la lluvia, el Sol, el trueno, la naturaleza en su conjunto. Elementos que consideraban símbolos de lo sublime y espiritual. Pero, ¿en dónde tiene su más fiel expresión la divinidad?Pues en lo etéreo e infinito.  Las flores, la luz del sol, la sonrisa de un niño, el amor de una madre, son expresiones de lo alto.





Entendían lo "sobrenatural" como una energía que nos anima y conecta con lo sagrado y trascendente.  Tenían clara la noción que el Gran creador tiene una íntima relación con los sonidos naturales, el canto de aves, murmullo de los ríos, movimiento de las hojas, y otras dimensiones que escapan a nuestros 5 sentidos pero no a los sentidos internos.

El poeta es por su naturaleza un vector o mensajero de lo excelso y lo sublime. Sus musas han sido más frecuentemente: el amor, la nobleza, la verdad, la justicia, etc. Justamente los valores que son eternos y que sabios y filósofos nos han recomendado siempre.  La mejor idea de la evolución de un hombre no los da su estatura moral.

La función del poeta...

Las metáforas, los versos y las rimas, sabiamente administradas son un arma poderosa para convencer, conquistar, y defender. Afirman eruditos que la pluma es un arma letal que hay que saber esgrimir. Libros hay que han derrumbado imperios, corrientes del pensamiento, quebrantado voluntades. "La pluma es más fuerte que la espada", dijo Edward Bulwer- Lytton.





Los amantes de la poesía y de narrativa en general podemos conjuntar esfuerzos en un propósito común: La defensa de la ecología y naturaleza en su conjunto escribiendo un libro de poesías que sea único en su género.  Un libro que inspire, motive, y persuada con amor. Que cada creador ponga lo mejor de su inspiración y reflexión para evitar la destrucción total e inconsciente del planeta.  

Un libro irrepetible en donde se conjuguen sensibilidad y análisis; belleza y arte, pero también, amor y justicia por lo que tenemos, nostalgia por lo que se ha ido, y preservación y cuidado por lo que vendrá. Un libro que sea como un homenaje al silencio de la Luna junto al canto de las ranas y los grillos. Una alabanza a la naturaleza y una apología de nuestra creación.





Un libro que plasme la firme convicción de preservar nuestro hábitat natural, de volver a nuestros orígenes, y encontrar lo maravilloso que es vivir en comunión con la naturaleza. Un libro que lo mismo sea leído por un niño que por un catedrático universitario. Poemas hermosos donde podamos encontrar grandeza en una oruga, en un delfín, en una montaña, o en un amanecer.

Despojémonos del egocentrismo típico del creador, del artista envanecido por su talento y prestigio. De la soberbia o indiferencia hacia un mundo en decadencia que reclama nuestra atención. Nuestra llamada "civilización" va rumbo al precipicio sino cambia su manera de pensar. Finalmente, la vida es breve y solo nos dignifica nuestra capacidad de amar.

Retomando principios extraviados podemos hacer las paces con la naturaleza y por ende con el creador. Necesitamos valores éticos para enfrentarnos a la destrucción masiva con bombas nucleares con las cuales se han armado tantos países. Toda arma, quien la posee, es porque en algún momento la va a utilizar.  Despertando la paz interior entramos en armonía con el cosmos. El equilibrio alfa y omega lo llevamos dentro de nosotros mismos.

Crecemos más cuando miramos en nuestro derredor quebrantando toda inercia y apatía gritando a los 4 vientos: "¡Quiero un mundo mejor para mí y los que me rodean!”. Antes que sea demasiado tarde y los experimentos nucleares y “nuevas tecnologías” acaben por destruir el planeta. Hay que tomar en cuenta que los países en conflicto están todo el tiempo con el dedo en el misil.





Aquí presentamos una poesía bellísima, de un poeta norteamericano llamado: Robert A. Brewer, que ilustra muy bien lo que he querido decir:

“¿Dónde estabas tú cuando las grandes ballenas pedían piedad
y los peces desaparecían de nuestros ríos envenenados?

¿Escribiste alguna carta?

¿Cantaste alguna canción?

¿O te quedaste sentado diciéndote que tu carta no sería leída ni tu canción escuchada?

¿Dónde estabas tú cuando la tierra comenzó a morir? “.

Urge escribir libros que despierten conciencias y el amor universal. Las especies nos lo agradecerán y las futuras generaciones algún día se preguntarán: ¿Cuándo se comenzó a destruir el planeta? Y la pregunta obligada será: ¿Qué hicieron nuestros antepasados para evitarlo? La respuesta puede ser fatal y se antoja patética, ¿cuántas especies hay desaparecidas hasta el momento? Miles que ya no están con nosotros. 

“QUE NO CANTE EL CISNE”

Un libro que estoy escribiendo tiene este título y su finalidad despertar inquietudes en ese sentido. Un libro que seguramente pueden hacer todos los poetas del mundo resumiendo todo esfuerzo y creatividad. Es obvio que para defender a la naturaleza hacen falta muchos libros.  Muchas voces que conformen un coro de voces que iluminen nuestra luz interior. Que nos hagan comprender que la paz del corazón es también la armonía del universo.





¿Un título tan sugerente? 

En alusión a una anécdota curiosa que encontré acerca de este bello espécimen. Se dice que los cisnes no cantan nunca excepto cuando ya van a morir. No permitamos que muera el cisne. Yuxtaponiendo la idea no permitamos que muera la naturaleza y todo ser viviente. Estamos a tiempo de impedirlo aunque parezca un sueño y una utopía intentarlo.







Los poetas somos seres soñadores que podemos crear mundos más amables con la pluma. Mentalistas y profetas consideran que todo lo creado tuvo su origen en una idea. "El universo es mental", nos dice el libro del Kibalyón. La tierra tiene actualmente vibraciones muy negativas que hay que cambiar para sobrevivir. "La energía no se crea ni se destruye simplemente se transforma", afirma la física.



Que la paz y el amor prevalezcan en el universo.







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