lunes, 12 de octubre de 2015

ESCUELA DE PROVERBIOS 1


                                                                                  Rey Salomón




1.- PRIMERA COLECCIÓN   





   Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel, para aprender sabiduría e instrucción, para entender dichos agudos, para adquirir instrucción afectiva, derecho, justicia y rectitud.  Para dar sagacidad al inmaduro, y al joven, saber e iniciativa.

   Lo escucha el sabio y aumenta su saber; y el prudente adquiere habilidad para entender proverbios y refranes, palabras de sabios y sus enigmas.  El principio de la sabiduría es el temor del señor; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.






Campañas que desorientan


   Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, no olvides la enseñanza de tu madre, pues serán como diademas en tu cabeza, collar en tu garganta.

   Hijo mío, si tratan de atraerte los pecadores, no consientas. Tal vez te digan: "Ven con nosotros, preparemos emboscadas mortales, acechemos sin motivo al inocente; nos los tragaremos vivos como el abismo; enteros, como los que bajan a la tumba; conseguiremos toda clase de riquezas, llenaremos nuestra casa con el botín; comparte tu suerte con nosotros, haremos una bolsa común".

   Pero tú hijo mío, no sigas su camino; aparta tu pie de su senda, porque sus pies corren hacia el mal y tienen prisa por derramar sangre.   Pues de nada sirve tender redes a la vista de las aves.  Sus emboscadas resultarán mortales para ellos mismos, atentarán contra sus propias vidas.  Así terminan los avaros: muertos por su propia codicia.







Discurso de la sabiduría


   La sabiduría proclama por las calles, en las plazas levanta su voz, grita desde lo alto de las murallas, en la plaza lanza su discurso:

   "¿Hasta cuando los inmaduros amarán la inmadurez, los insolentes se aferrarán a la insolencia y los necios rechazarán el saber?
   Pongan atención a mis razones; derramaré mi espíritu sobre ustedes y les comunicaré mis palabras.
Los llamé y me rechazaron, tendí la mano y no encontré respuesta; despreciaron mis avisos, no aceptaron mis advertencias.
   También yo me reiré de sus desgracia, me burlaré cuando se apodere de ustedes el terror; cuando los alcance como tormenta el horror, y la calamidad como si fuera un huracán; cuando los alcancen la angustia y el sufrimiento.
   Entonces me llamarán y no responderé; me buscarán y no me encontrarán, porque rechazaron el saber y no eligieron el temor del señor.
   Como no aceptaron mis avisos y despreciaron mis advertencias, comerán el fruto de sus acciones y de sus propios planes quedarán hartos.
   La indisciplina matará a los ingenuos, la despreocupación acabará con los necios; pero quien me escuche vivirá seguro, tranquilo y sin temor a la desgracia.







Promesas de la sabiduría  2


   Hijo mío, si aceptas mis palabras y guardas como un tesoro mis mandatos, prestando atención a la sabiduría y abriendo tu mente  a la prudencia; si invocas la inteligencia y llamas a la prudencia, si la buscas como el dinero y la desentierras como un tesoro, entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios.
   Porque el Señor concede la sabiduría y de su boca brotan el saber y la prudencia.  El atesora sensatez para el hombre recto, escudo para el de conducta íntegra.
   Cuida las sendas del derecho y protege el camino de los fieles.  Entonces comprenderás el derecho, la justicia y la rectitud, todos los caminos del bien; pues  la sabiduría penetrará en tu mente, y te dará gusto el saber.
   El discernimiento cuidará de ti, y la prudencia te protegerá; te librará del mal camino, del hombre perverso, de los que abandonan la senda recta para ir por los caminos tenebrosos; de los que se complacen haciendo el mal y gozan con sus ideas pervertidas; de los que van por rumbos torcidos y siguen caminos extraviados.




   
Te librará de la mujer extraña, de la desconocida que seduce, que fue infiel al amigo de su juventud y olvidó la alianza de su Dios.  
   Su casa si inclina hacia la muerte y sus sendas hacia las sombras.   Los que entran allí no regresan, no alcanzan las sendas de la vida.  Por eso seguirás el camino de los buenos, y te mantendrás en la senda de los justos.
   Pues los rectos habitarán la tierra, y los íntegros permanecerán en ella.   Pero los malvados serán exterminados de la tierra, y los canallas serán extirpados de ella.




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