miércoles, 7 de octubre de 2015

¡APOYEMOS EL PARO NACIONAL!


                                                                                   14 de octubre





Sin duda, estamos ante un momento crucial de la historia en México. Grupos y luchadores sociales en activa efervescencia.  Es obvio que solo actuando masivamente podremos transformar nuestra cruel realidad. Injusticias y abusos de poder están a la orden del día.  La corrupción e impunidad de funcionarios ha alcanzado niveles escandalosos.  La "delincuencia organizada", en complicidad con gobernantes, nos ha puesto alerta y en guardia.







Un México tan descontento y divorciada del régimen solo se vio durante el virreinato y con la dictadura de Porfirio Díaz.  30 años en el poder generaron una brecha enorme entre hacendados y campesinos; entre empresarios y obreros, que detonaron una revolución, en 1910, que finalmente no hizo justicia.


No hay grandes diferencias entre el porfiriato y México actual.  Tenemos un sueldo de hambre de 70 pesos diarios. Nadie puede sobrevivir con ese ingreso, cuando un pollo cuesta 150 pesos, un Kilogramo de tortillas 15 $, frijol 22 $. ¿Podrá comer una familia con ese sueldo?






Gana más un campesino en la zona rural que con la mejor empresa. Que conste, un peón de albañil gana 200 $ diarios.  Una sirvienta igual cantidad. En cambio los centros comerciales transnacionales como: "Comercial mexicana", "Chedraui", "Aurrerá", "Soriana", "Sears", "Walt mart", etc., pagan ese sueldo de hambre.  Todos sabemos que sus utilidades van a parar al extranjero transformadas en dólares. Hoteles, fábricas, grandes inversionistas, que generan plusvalías millonarias, solo pagan 70 pesos diarios.  Desde luego, porque la Ley Federal del Trabajo así lo establece.  Hay una complicidad tácita entre la oligarquía financiera y el gobierno.









¿Por qué la infame diferencia de sueldos entre diputados y obreros? Los primeros perciben 200 mil pesos mensuales entre salarios y prestaciones. Una cruel realidad que solo se vio durante la esclavitud en la edad media. Carlos Marx, se quedaría asombrado si viera lo que sucede en nuestra patria.  Una explotación permitida actualmente por los tres niveles de gobierno: Ejecutivo, legislativo, y judicial.  En México, quienes gobiernan realmente son los cien hombres más ricos y EE.UU.  


Es lógico comprender el descontento ciudadano.  Todo soporta un pueblo menos morirse de hambre.  Por si fuera menos, el desempleo, la migración, el narcotráfico, secuestros, masacres, y la complicidad de gobernantes con el hampa, han vuelto esta situación insostenible.  Crímenes de lesa humanidad que solo se vieron durante el exterminio nazi de judíos. Periodistas y luchadores sociales sacrificados hablan de un Estado que no tolera criticas ni opositores. Las grandes dictaduras se han caracterizado por amordazar la prensa: Stalin, Hitler, Musolini, Fidel castro, no cantaban malas canciones en ese sentido.


¿Qué podemos hacer?



Luchar por un cambio gradual y mentalizarnos para la victoria.  Tenemos que organizarnos para erosionar a un régimen tambaleante que nos ha defraudado completamente.  Un gobierno al servicio de intereses gringos y que ha vendido nuestros recursos naturales. Nuestra Constitución ha sido vilmente alterada para su propio beneficio. Para nadie es un secreto que han desaparecido las garantías individuales y estado de derechos.




  

¿Un panorama esperanzador?  


Sin embargo, tenemos la tecnología a nuestro alcance.  No podemos adoptar una actitud conformista y apática porque no estamos solos.  Los Organismos Internacionales se han compadecido de México y están dispuestos a ayudarnos.  No podemos permanecer indiferentes ante una realidad que nos duele y avergüenza a todos. Luchar por un mejor mañana es lo menos que podemos hacer.  De lo contrario, las futuras generaciones nos demandarán ante la historia.


Todos podemos hacer algo en nuestro entorno inmediato. Nadie está al margen de esta situación excepto la oligarquía financiera y los políticos. Banqueros, empresarios, embajadores, ellos, claro, están exentos de toda calamidad. En cambio, trabajadores, amas de casa, académicos, artistas, comunicadores, estudiantes, clase media, o baja, sí que vivimos una situación crítica.  


En tiempos de la Colonia y el Porfiriato no había medios digitales ni la Internet. No existía una prensa mundial ni foros internacionales de derechos humanos. No se conformaban organismos: ONU, OEA, HAYA, CIDH, y sin embargo lucharon por un cambio esas pasadas generaciones.  Hubo próceres que decidieron que México debía independizarse de España y terminaron aboliendo la dictadura de Porfirio Díaz. Hombres conscientes, patriotas, que no se doblegaron ante un régimen opresor.  ¿Qué tenían esos héroes que no tienen los de ahora? ¿Inteligencia, dignidad, tamaños? Juzgue Ud., lector.






La Tv en México...


Claro que falta una información veraz, ilustración, y buena voluntad, para que emerja la conciencia. México necesita una Tv al servicio de las masas y no en contra de la sociedad. Una ciudadanía aletargada por la mayoría de los medios que ocultan nuestra realidad. Que nos forman y conforman con telenovelas y futbol.  Es obvio que hay una prensa al servicio del gobierno a la que soborna con onerosos embutes.  Es claro que se trata de mercenarios de la información y no de auténticos comunicadores. Sin embargo, hay que reconocer que aún hay periodistas con ética.  Poquitos, pero ahí están, y hay que valorarlos.






El miedo y la pobreza son un detonante seguro.  Una sociedad a merced del hampa con hambre y sed de justicia es caldo de cultivo de cualquier rebelión. Un Estado inepto e insensible que no pudo o no quiso transformar al México bárbaro de las masacres. Un país en crisis donde las matanzas no logran paralizar nuestros intentos de libertad, democracia, y emancipación.






¿Qué hacer?






Demostrar que somos capaces de organizarnos y unificarnos para luchar en un un solo frente.  Hay una causa común que nos duele: La complicidad de gobernantes con el hampa. Un paro nacional sería el primer paso para luchas posteriores en la misma dirección. Demostrarle al régimen que la desobediencia civil es una estrategia eficaz contra toda opresión.  Gandhi, motivó a la sociedad hindú de su tiempo a no pagar impuestos al gobierno con gran éxito.  Guatemala, acaba de enjuiciar a un presidente por corrupción e ineptitud aglutinando a millones de ciudadanos en las calles. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo nosotros? Sin necesidad de violencia podemos lograr una justicia pronta y expedita. Erosionar la impunidad y corrupción.








¿Quién convoca el paro nacional? 


La propuesta partió del escritor Rafael Loret de Mola (padre del conductor Carlos Loret de Mola, en Televisa) y autor de varios libros de historia y economía. Tal vez un amante de la democracia.  Tal parece que entre padre e hijo hay marcadas diferencias ideológicas.  Grupos que respaldan la propuesta por ser una forma eficaz de doblegar el sistema.


México, por tradición ha venido arrastrando un lastre: la incapacidad para unificarnos por una sola causa.  Porque entre grupos impera el divisionismo, la descalificación, la soberbia, y el protagonismo, pero sobre todo la falta de visión a futuro.  Si hay algo que aprender de la delincuencia o-r-g-a-n-i-z-a-d-a, y de la clase política imperante, es el talento para unificarse y buscar el poder.








¿Ya hay estrategia para boicotear el paro?


El gobierno ya está tomando medidas y las empresas estatales y particulares están cohercionando a trabajadores para que tengan tareas que cumplir ese día. Obviamente, para que no se integren al paro nacional. Y de esa manera impedir que se organicen y transformen su triste realidad. ¿Lo vamos a permitir?


Recuerden: "No hay peor lucha que la que no se hace".







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