jueves, 9 de julio de 2015

LA PALABRA SAGRADA





Cádiz Molina


La Biblia, uno de los libros más antiguos del planeta, el más leído, y que ha permanecido a través de los siglos.  Un compendio que se puede encontrar en hogares de los cuatro puntos cardinales.  La base fundamental de múltiples religiones, habidas y por haber, y la sabiduría del cristianismo.  Los hombres más inteligentes han hecho de esta obra su libro de cabecera: Einstein, Paracelso, Nicolás Tesla, solo por mencionar algunos.





La palabra religión está muy subestimada, pero significa etimológicamente: religarse con Dios, reencontrarnos con nuestra esencia, con ese origen espiritual que todos tenemos.  El hombre es un ser tripartito, cuerpo, alma, y espíritu (o mente). Posee una vida terrena que es muy breve, tan fugaz como un viaje, tan transitoria como el viento, pero atesoramos objetos como si fuéramos a vivir eternamente. No vale la pana derrocharla en guerras, codicias, o falsos espejismos, porque nos vamos tal como llegamos: Sin nada.





El hombre, cuando se aleja de Dios se desestabiliza, se confunde, y se dispersa en vanas aspiraciones.  Sin embargo, todos en un momento dado, cuando la vida se hace difícil, cuando sentimos que el sufrimiento nos ahoga, clamamos a Dios, le pedimos que venga en nuestro auxilio.  Generalmente recibimos esa ayuda, pero pronto olvidamos quién nos la proporciona, y nos alejamos nuevamente del Padre celestial.  Hay un mundo que nos llama, que nos retiene, y que no nos permite ser felices, porque nuestro corazón está puesto en la materia, en los placeres, y en la vanagloria.





El propósito divino de la vida es, crecer en esencia y apariencia, en amor, justicia, y verdad.  Para retornar al reino espiritual, más evolucionados, porque el padre nos quiere pero en completo estado de perfección.  La ciencia nos dice que el hombre: nace, crece, se reproduce, y muere, pero atenernos a estos postulados, sería desperdiciar nuestra existencia.  La vida tiene una finalidad más elevada, un propósito más trascendente, un designio que es la iluminación espiritual.





Si estás enfermo, ora y lee la Biblia, si estás desesperado, clama a Dios, y él te brindará su ayuda.  Si tienes un familiar en la cárcel, o tú mismo estás privado de la libertad, no pierdas la esperanza y clama al Padre eterno, al Hijo amado, o al Espíritu santo, y la Trinidad perfecta acabarán con todos tus sufrimientos. Si estás padeciendo injusticias, persecuciones, difamación, explotación, no te desesperes, ten la seguridad que si oras diariamente esa situación desaparecerá.  Ese estado de cosas tarde o temprano se volverán contra quien las creó.  La Biblia no se equivoca nunca. La oración diaria es la llave de la victoria en todos los aspectos de la existencia.












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