domingo, 17 de mayo de 2015

TALLER LITERARIO IV









José de Cádiz

¡Escritores debutantes!



Nada hay más importante para un escritor que la publicación de su primer libro. Ese día todo era bullicio y traqueteo en la casa de Nicole.  Todos tratando de afinar detalles para la presentación a la prensa de  nuestra antología: “Juglares del puerto”. Un libro de cuentos y poemas hecho con mucho amor y creatividad.

Era el primer libro surgido del taller propiamente hablando. Por la mañana dimos una conferencia de prensa en conocido Hotel. Vestidos con nuestras mejores galas nos presentamos ante los medios. El editor del libro nos presentó como: “un grupo de jóvenes con talento y ganas de triunfar”. Cesar, bromeó y bajando la voz comentó, “más bien parecen guerrilleros”.

Estábamos que no cabíamos de la emoción, ¡por fin hacíamos nuestro debut como escritores! Contestamos con nerviosismo a las preguntas de reporteros, quienes querían saber más del libro, y desde cuándo escribíamos. Por supuesto, nadie se hace escritor de la noche a la mañana, pensaban.






En un principio se dijo que vendría a presentar el libro el director de la SOGEM, José María Fernández Unsaín.  Era un conocido director de cine y fundador de esa Sociedad. El señor murió por ese tiempo y ya no pudo hacerlo. Nos vimos en la necesidad de elegir a otro padrino que hablara bien de nuestra obra. En Acapulco lo que sobran son presentadores culturales.

Ya habíamos tenido la oportunidad de conocer a Fernández Unsaín en casa de Nicole. Era amigo de Indira Raquel y aquella ocación nos prometió apoyarnos con profesores que vinieran a impartirnos talleres gratis. Nos pareció un tipo a todo dar y que tenía el deseo de ayudarnos. Además expresó que, si queríamos, pasaríamos a ser una extensión de la SOGEM. ¡Qué oportunidad tan brillante perdimos!

Esa propuesta despertó los celos de Carlota pues pensó que perdería autoridad en el taller como “directora”. ¡Qué tontería! Pues si el taller pasaba a formar parte de la SOGEM no le restaban méritos. Al contrario creceríamos rápidamente y obtendríamos mayor difusión a nivel nacional.

De todos modos nos preparamos puntualmente para la presentación del libro. El señor Cano nos tomó una serie de fotos a los 14 participantes. “El santoniño”, se trasladó a la cárcel para tomarle fotos a “Carmensa”, un exhibicionista a ultranza.  El travestí no mandó una sino diez fotos. Seleccionamos la mejor pues el dueño de la editorial “Zodiaco” insistió en que la edición saliera con una foto por cada participante.  Una antología muy extraña sin duda.






Parece que salió un libro bien hecho a pesar de las fallas y contratiempos.  Como no nos conocía nadie era conveniente el lanzamiento del libro con nuestra imagen. Debo aclarar que la editorial también era nueva y me atrevo a pensar que inclusive el editor era un debutante. Sin embargo, él se jactaba de tener gran experiencia como editor de libros. 

Poco o nada nos importaba que todos fuéramos debutantes. Estaba claro que queríamos aprovechar el escándalo reciente de la prensa por el crimen atroz de “Carmensa”. La publicidad negativa es un arma de dos filos y puede generar plusvalía.


Sentíamos la comezón de ver nuestra letra impresa, pronto haríamos realidad ese sueño.  Pero antes les contaré cómo conocimos al editor en una biblioteca pública.  Recinto que fue durante dos años nuestra sede, pero nuevamente por los celos de Carlota, nos cambiamos a un cubículo más pequeño que facilitó el director de un diario.

Un tarde estábamos muy atareados corrigiendo nuestros textos con el apoyo del maestro Ricardo del Peral. Cuando nos avisaron que el editor Rogelio Estévez quería hablar con nosotros, andaba en busca de talentos. O si lo prefieren de gente loca o soñadora que aspiraran a ser escritores.  Yo no tenía ni idea lo que era una editorial.







Llegó a la biblioteca y se portó muy amable con todos poniéndose a nuestra disposición. Si hay algo que le cueste mucho trabajo a un autor novel es encontrar quién le publique su primer libro. Nadie te conoce ni se arriesgan con principiantes y sin embargo él lo hizo.  ¡Inclusive nos fue a busca al taller!

Como ya escribíamos en algunos diarios empezaba a sonar nuestro nombre y con el escándalo del bar también llamamos mucho la atención. La publicidad negativa te da cierta promoción y aumenta la curiosidad del respetable. Hay pocos lectores de narrativa pero como abundan los de nota roja.  Ya teníamos unos cuantos lectores que nos seguían. Algo es algo, decíamos.

Todo escritor sabe cuánto trabajo cuesta conseguir lectores. Procurar que te lean una vez y te sigan leyendo se convierta en una obsesión. Un lector a quien agradas con un cuento es posible que te busque posteriormente. Hay que esforzarse por retenerlo ofreciéndole obras cada vez más depuradas.  Siendo claros, coherentes, y amenos. Tratar de conformar un estilo.

El libro se terminó de imprimir y llegó el día de la presentación. La “huevosfritos”, dispuso que todos los participantes tomáramos parte en la representación de un cuento. Autoritaria, como era, nos ordenó a todos como soldaditos: “tú vas a hacer esta entrada, él aquello, y tú lo otro”; ¡así como si fuéramos piezas de ajedrez!

Yo me negué, por supuesto, porque no era justo que sin tomarnos parecer nos acomodara en una escaramuza charra como marionetas. Mis compañeros le siguieron el juego como diversión.  Yo me disculpe y llegué tarde a la representación.  De por sí no me caía bien y con aquellas actitudes ¡menos!

A pesar de todos los inconvenientes salió muy bien la ceremonia de presentación. Repartimos muchas invitaciones y llegaron familiares y amigos. También estuvieron los medios y uno que otro funcionario.  Nos acompañaron muchos poetas del puerto.  Surtió efecto, el que días antes, visitáramos algunas radiodifusoras para hablar del libro.

Después de la presentación se acordó que nos reuniríamos en casa de Nicole para festejarlo en grande. Habría coñac, tequila, y una opípara cena. Yo preferí apartarme discretamente e irme con una amiga a festejar a un antro de moda. Bebimos champaña y pasamos una velada inolvidable.

Pasaron los días y todos teníamos curiosidad por saber cómo había sido recibido el libro por los acapulqueños.  Se habían imprimido 500 ejemplares inicialmente.   ¿Se encontraba la edición completa en las librerías del puerto? Para nuestra sorpresa se vendieron muy bien los primeros 500 ejemplares.  Habíamos empezado con el pie derecho.  El libro era más bien motivo de curiosidad por el escándalo reciente de "Carmensa". Era la primera vez que se editaba una antología con participantes tan “sui generis”. Vino una segunda edición y luego otra que fueron agotadas.






Por supuesto ninguno recibió un quinto de regalías.  Aparte de que éramos 14 autores nos conformamos con que la edición saliera gratis. Pero aún si se hubieran repartido utilidades ¿de a cómo nos hubieran tocado? El  editor argumentó gastos de impresión y publicidad que sacó de su bolsillo. Un autor no debe ser exigente cuando es nuevo. Otra cosa será cuando seas un autor consagrado.

El mundo editorial es complicado y lleno de intereses turbios. Para que una editorial te acepte un libro tiene que estar perfectamente corregido. Un consejo lo examina y tiene que verle potencial narrativo.  El editor sabe que un autor conocido mínimo va a recuperar su inversión. Un autor desconocido, aún teniendo talento, es como hacer una apuesta en que se gana o se pierde. No son tontos los señores.  Saben perfectamente donde hay potencial para capitalizarlo.

Después de todo la editorial es una empresa y el negocio es su objetivo. Antes que nada se fijan en la calidad del libro, que tenga un tema interesante que pueda atraer a las masas.  Un título atractivo y seductor, técnica y gramaticalmente bien escrito.  Hay pocos autores principiantes que se preocupan por entregar sus originales impecables. La mayoría hace las cosas al “ahí se va” y tienen una premura infantil por ver publicada su obra.

Los editores no siempre son visionarios ni acertados. Sabemos de obras que han sido rechazadas por algunos y posteriormente otra editorial las convierte en best sellers. Hay una excusa frecuente que dan para no publicar a los noveles: “la editorial no cuenta con recursos”. No obstante, en México hay editores que sí le dan oportunidad a nuevos valores.

Yo tenía una sección en un pequeño periódico sobre astrología. Cuando le llevé al editor mi cuento para incluirlo en la antología me propuso recopilar mis artículos en un librito. “Te los edito”, me dijo. Yo le dije que no estaban pensados para un libro y que les faltaba profundidad. Se molestó y me dijo: “eres un orgulloso de primera”.

Otro en mi lugar le hubiera tomado la palabra pero creo que es mejor esperar. Seguramente vio un potencial comercial en esos textos pues la astrología es muy solicitada. Pero algo me decía que podía escribir algo mucho mejor si me lo proponía.  La metafísica me apasiona y pienso escribir un libro sobre el tema.

Como no es fácil encontrar quien te publique podíamos darnos por satisfechos con aquel editor que se atrevió a publicarnos sin pedirnos nada a cambio. Le agradecemos el gesto y no he vuelto a saber de él. Pero sigue publicando a autores y cobrándoles un dineral por cada libro.






Todos los escritores famosos han conocido alguna vez el rechazo. Aconsejan a los principiantes que no se precipiten en querer publicar a las primeras de cambio. Que maduren su obra y la corrijan infinidad de veces hasta perfeccionarla.  Va de por medio su nombre e imagen y no ignoran que pueden pasar a la posteridad.

Sin embargo los novatos no desean esperar y agotan todos los recursos para auto publicarse. Sin pensar que una obra mal hecha no tendrá la aceptación del respetable.  Seguro que un libro hecho al vapor fracasará.   Lo más grave es que los lectores pueden quedarse con esa primera impresión y que en adelante identificarán al autor con ese libro. Incluso, hay riesgo que una obra mal hecha nos marque para siempre. 


Por supuesto hoy en día se han acortado las distancias entre público y lector.  Con la Internet ya no necesitas pedirle favores a una editorial convencional. Hay infinidad de editoriales virtuales que te publicarán con gusto.  Eso sí, ninguna te garantiza el éxito y todas te cobran el 60 por ciento de regalías. Una cantidad exagerada si tomamos en cuenta que el trabajo es del autor.  Pero existe la opción de que fundes tu propia editorial y vender libros por tu cuenta.  Si realmente naciste para ser escritor y tienes talento tus libros se venderán.  Una obra magistral tarde o temprano encuentra un mundo de lectores.



CONTINUARÁ…

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