sábado, 10 de enero de 2015

VIDA Y MUERTE SEGÚN TRES AVATARES


                                                              LOS GRANDES MAESTROS






                                     

José de Cádiz


Te vi llegar con tu inconfundible olor a incienso
Angustia del tiempo
Crujir del destino
Albur de la suerte
Umbral del misterio
Puerta del infinito
Bálsamo de los que sufren
Democracia auténtica, o como queramos llamarle...


La vida es un regalo del cielo.  La muerte, dice la Biblia, es  un castigo y una condena por el pecado original de Adán y Eva.  Al desobedecer el mandato de no comer del árbol del bien y del mal fuimos expulsados del paraíso.  En el pecado llevamos la penitencia que nos alcanza hasta nuestros días.

¿Se puede evitar la muerte? 


Todo nos hace pensar que no pero cuando menos hay que investigar el tema.  Hay libros que nos hablan de hombres superiores que han logrado la inmortalidad: Jesús de Nazaret, Saint Germain, Sidartha Gautama –el buda.  Desde luego fueron sabios iluminados que ganaron ese mérito con su propio esfuerzo.  Seres predestinados y elegidos por la divinidad. Vamos a tratar de analizar su valioso legado.  Hemos enumerado 7 características que los distinguen del resto de los hombres:








1.- Creían y adoraban a un Dios universal omnipresente
2.- Proclamaban y practicaban la fe en el padre eterno
3.- Amaban al prójimo y le mostraban el camino
4.- Estaban conscientes de cuál era su misión
5.-Tenían poderes de sanación y resurrección
6.- Son inmortales adorados por las masas
7.- Dejaron huella porque son omnipotentes.


Maestros que marcaron un hito en la historia de la humanidad.  Profetas y sabios que han trascendido por su enseñanza y trayectoria.  No es casual que se hayan fundado religiones en su nombre y tengan millones de seguidores.  La fe en un Dios universal es propio de todas las culturas y épocas. Religión significa: Religarse con Dios.

Es mejor un pueblo con fe que una nación agnóstica o atea.  Afirman que hay un reino material y otro espiritual.  Aprender la diferencia es de vital importancia para nuestra supervivencia y evolución.  El filósofo Francis Bacon sentenció: “Si la imagen de Dios se desvaneciera de nuestras mentes lentamente dejaríamos de ser humanos”.







Vida en el más allá...

"Día de los fieles difuntos".


En México, se celebra el día de "todos santos”, con velas, oraciones, fruta y comida variada.  Los Aztecas, Mayas, y Egipcios, le rendían culto a la muerte y la creencia en el más allá era parte de su cultura.  Creían que en la inmortalidad del alma y que solo se corrompía el cuerpo.  El alma fue conocida en Grecia como: La divina psiquis, y el corazón es su morada.

En metafísica se habla de la tercera y cuarta dimensión –eternidad.  Ya en Grecia se hablaba de la transmigración de las almas.  Pitágoras, padre de las matemáticas sagradas, decía que todas las religiones eran rayos de una misma verdad tamizada por distintos grados de inteligencia.  Platón, creía firmemente en la cosmogonía de un Dios único y universal.  Antes, Orfeo enseñó la misma doctrina a los sacerdotes helénicos. 

Todos los pueblos mencionados no pudieron estar equivocados a pesar de la distancia. Para nuestra sorpresa coinciden en lo fundamental: Existe otra vida más allá del mundo físico.  Toca a cada ser humano comprender esa verdad. Nuestro ser interno (espíritu) lo sabe todo y nadie lo puede engañar. Lo único que pueden hacer los maestros es enseñarnos a recordar lo que todos ya sabemos.



  

Los seres humanos -en mayor o menor medida-  tenemos la mala certeza de morir algún día. Todo nos hace pensar que vida terrenal es demasiado efímera e ilusoria. ¿Es así verdaderamente?   La doctrina gnóstica habla de un elixir de larga vida que se encuentra en las gónodas sexuales. Autores afirman que hay hombres que han conquistado la inmortalidad a través del Tantrismo-yoga. Si un organismo no deja de producir testosterona jamás envejecerá. Tanta era la sabiduría de estos avatares que la alcanzaron como corolario de su vida.  Seres profundamente espirituales que se entregaron en servicio a la humanidad.  Aún nos ayudan desde dimensiones superiores.

En el Tibet, existe un monasterio donde los monjes budistas encuentran la fuente de La eterna juventud.  No es un elixir sino un estilo de vida lo que les proporciona longevidad y regeneración celular.  Alimentación naturista, meditación, oración, ejercicios, y comunión con la naturaleza.  Obviamente, hay una enseñanza previa, teórica, y práctica.

En el Génesis de la Biblia, se habla de hombres que vivieron 500, 700, y hasta 900 años.  Noé, Hébert, Sem, Matusalén, solo por mencionar algunos. ¿Mienten las sagradas escrituras del viejo testamento acerca de la longevidad de estos seres? Yo, no lo creo, pero sí que hemos perdido contacto con tales enseñanzas.  Es cuestión de retomarlas.

Siempre existió en el hombre el anhelo de alcanzar la inmortalidad. Hay novelas, poesías, ensayos, que hablan prolijamente del tema.  Porque el padre celestial es inmortal y estamos hechos a su imagen y semejanza.  Solo que lo hemos olvidado en algún momento.  ¿Lo retomarán la ciencia y religión algún día? Cuando ambas hagan las paces y trabajen mancomunadamente.


Pitágoras "el divino" dijo:



"Cuando nacemos lo hacemos llorando y nos resistimos a dejar ese reino al cual tenemos que regresar algún día.  Por cierto menos denso y grosero que el presente. Pero cuando nos vamos también lo hacemos llorando porque los pliegues de la materia nos hicieron olvidar aquel reino que dejamos. Nos volvimos terrenales en un mundo de solo tres dimensiones: largo, ancho y profundo, que de alguna manera nos limita.  El infante pierde contacto con el infinito en la medida que crece".

La vida es hermosa con todas las vicisitudes que conlleva.  Afirman los mensajeros del eterno que venimos al mundo a aprender, crecer, amar, y luego nos retornan con toda nuestra carga genética y espiritual.  El padre eterno nos quiere pero en completo estado de perfección.  Vivir en este mundo implica vibrar, amar, gozar, llorar, la vida con todas sus alegrías y sufrimientos, tan necesarios para poder evolucionar.




"Sin duda el hombre es afín a las bestias por su cuerpo; si no es afín a Dios por su espíritu se convierte en una criatura baja e innoble".  Francis Bacon.


Que la paz del creador sea con todos nosotros.

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