domingo, 21 de diciembre de 2014

CREATIVIDAD Y ÉXITO




 


José de Cádiz


Todo creador  sueña con el éxito aunque la palabra conlleve diferentes significados.  Todos deseamos ser aceptados y apreciados por el público. La mejor manera de palparlo es cuando una obra se vende o se agota. Podemos medir el éxito de un pintor o novelista cuando su creación es muy solicitada.  Todo cantante aspira a que su disco se venda como pan caliente.  No hay director de cine que sueñe con la indiferencia del respetable.  Es legítimo anhelar el triunfo.





Sin embargo, hay un concepto viejo y obsoleto entre los creadores: "el arte no se compra ni se vende". Pero la idea aparte de trillada es retrógrada  y dañina para el artista.  Tenemos que cambiar esa apreciación y ponerla en la balanza.  Trátese de pintores, escritores, cineastas, bailarines, o cantantes.




Ciertamente, no necesitamos inspirarnos en la pobreza para estimular nuestro arte.  Hay que considerar que un artista merece, no solo vivir holgadamente, también admiración y reconocimiento.  No tenemos por qué poner nuestra obra en manos de empresarios, que solo buscan explotarnos, subestimando nuestro trabajo. No somos para nada ingenuos.



Deliberemos un poco:



Hay personas que piensan que el arte y la miseria se llevan muy bien. Que los artistas para que produzcan buenas obras tienen que vivir necesariamente en la pobreza, comiendo pan y agua. Un concepto muy desafortunado con imágenes miserables que se mandan al cerebro. Muchos saben cómo trabaja el subconsciente y la manera en que se materializan las ideas. Si pensamos en la miseria pronto estaremos más necesitados que una rata. Si consideramos que los artistas tienen que ser gente oprimida nadie valorará nuestro talento.   Obviamente, el primero que tiene que valorar una obra, es el artista mismo.  Debe ser un crítico agudo y reflexivo.




Son legión los creadores en todas las ramas del arte que han muerto en la miseria: Edgar Alan Poe, Vincent Van Goh, Oscar Wilde,  y la mayoría de los que usted y yo conocemos. ¿Por qué? Porque no se proyectaron debidamente ni exigieron nunca lo que les correspondía.   Por lo tanto, nadie apreció su obra, ni los ayudó superarse.  Irónicamente hoy son considerados iconos del arte.  Ahora bien, es frecuente que “corredores de arte”, exploten el talento para beneficio personal.  Eso sucedió con ellos después de muertos: capitalizaron su obra.




La idea de la pobreza casada con el arte es obsoleta y hay que erosionarla. Un artista necesita recursos para crear sin premuras. Pensemos de manera diferente y obtendremos resultados diferentes, prácticos e inmediatos.

Para empezar:



Hay que pulir debidamente nuestra obra y ponerle el precio justo.  Si un cuadro en cualquier sala de arte tiene un precio por debajo de la media todos pensarán que no vale mucho.  Un novelista que escribe su obra durante un año y la corrige con ahínco debe saber si vale la pena publicarla.  A cuantas personas beneficiará y por qué.  Y lo mismo podemos decir de un pintor, escultor, o bailarín.




Es una idea falsa que el arte no se venda.  Claro que genera utilidades cuando es verdaderamente valioso.  Y si no pregúntenle a Frida Kahlo, Diego Rivera, Gabriel García Marques, Octavio Paz, por mencionar solo algunos, quienes fueron afortunados con sus obras. Y que conste, no quiero decir que tengamos que ser codiciosos, metálicos, sino buscar el justo medio de todas las cosas.   




Vale tanto un diseño, como una novela, o escultura.



Porque un verdadero creador a más de inspirar, ilustra, conmueve, motiva, etc. Debemos aprender a desarrollar nuestro potencial con práctica y una férrea disciplina. Un violinista no gana el virtuosismo de la noche a la mañana sino con años de experiencia. Y lo mismo podemos decir de un poeta, actor, o escultor.  El artista necesita vivir en un ambiente agradable, armonioso, lleno de motivaciones.  Entonces, ¿por qué un artista tiene que ganar menos que un diputado cuando estos son tan inútiles como basura? Porque así lo hemos decretado durante mucho tiempo.   "La mente ordena y el subconsciente cumple". Punto. 




Dice la Biblia que"el salario es de acuerdo al trabajo" y simpatizo con ese concepto.  Valorar nuestro talento en su justa medida y cuando no lo tengamos reconocerlo.  Para qué voy a empeñarme en ser actor si no nací para eso.  No me voy a poner a esculpir en mármol porque no soy escultor. No tengo por qué fingir lo que no soy.  Necesito encontrar mis propios caminos.





Todos tenemos talentos o habilidades en diferentes sentidos. Somos seres únicos e irrepetibles.  Hay gente que nace para ser empresaria y otros para ser dramaturgos.  Hay quien nació para la cátedra o para manejar una maquinaria.   Quienes nos alegran el oído con una canción o nos encantan en la película.   Las cualidades que  Ud. tiene otro no las tiene y viceversa.





Puede resultar confuso determinar nuestra verdadera vocación.  Pero vale la pena encontrarla y una vez detectada poner manos a la obra.  Hay miles de profesionistas que se equivocaron al elegir una carrera.  Millones de personas trabajando en un oficio que les desagrada, que los hace infelices.  Tenemos la opción de cambiar de actividad en cualquier momento.





Dicen que entre más nos agrada un trabajo más nos pagan por hacerlo.  Por la sencilla razón que lo hacemos con amor nos hace sentir en nuestro elemento.  Si un vendedor de pasteles tiene el don estarán bien decorados y se venderán a grosso modo.  Lo mismo podemos decir en todas las ramas del arte.  La creatividad si puede generar plusvalía y venderse al mejor postor.







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